HISTORIA DE LA DECLARACIÓN


PACTO DE CONVIVENCIA

Su OBJETIVO:

Lograr una declaración conjunta – desde la realidad española y para la realidad española - a través de la cual representantes de todos los sectores significativos del pensamiento laico y religioso en España suscriban unos acuerdos mínimos y vinculantes que garanticen la sostenibilidad social de nuestro país para las próximas generaciones, reforzando la necesidad de convivencia y deslegitimando el uso de la violencia que pretenda justificarse en cualquiera de las formas de pensamiento representadas en esta declaración.

La dinámica propuesta:

Con la presentación de la Declaración de Marzo realizada el día 11 de marzo de 2006 damos comienzo a una recogida de adhesiones de personas, instituciones, interlocutores sociales y empresas interesados en asumir el compromiso que se recoge en el documento. A la vez, establecidos los primeros contactos, se diseñará una agenda de trabajo de la que se irá informando a través de esta website.

JUSTIFICACIÓN DE LA PROPUESTA:

El 11 de marzo de 2004 España sufrió un nuevo atentado terrorista. De nuevo se dinamitaron, junto a cientos de vidas humanas, varios aspectos de la sociedad española, algunos de ellos todavía en construcción, como son la convivencia en paz de una sociedad plural, la integración de los colectivos inmigrantes, y el desarrollo de la libertad de conciencia y libertad religiosa. Dos años después, lejos de encontrar una sociedad fortalecida democráticamente, crecen los síntomas de que la reconstrucción apenas ha comenzado.

A lo largo de este último año, a través de un proyecto de diálogo y reflexión compartida llamado Reloj de Pensamiento (www.uam.es/relojdepensamiento), ciudadanos de este país han participado durante más de 6700 horas en mesas redondas, tertulias, performances, seminarios de investigación, lecturas simbólicas, iniciativas interreligiosas, ...en un esfuerzo de reflexión colectiva sin precedentes en nuestro país, con el único fin de dar homenaje a las víctimas del terrorismo y reflexionar sobre condiciones de sostenibilidad social en España. Entre otras conclusiones, se revelaban con claridad tres:

a) Habida cuenta de la complejidad histórica-sociológica del desarrollo de la libertad de conciencia y libertad religiosa en España, y del proceso inmigratorio que transforma en estos últimos años el perfil de nuestro país, consideramos que estamos en un momento clave para definir, desde la propia idiosincrasia de la realidad española, pactos consensuados que, por su valor ético preventivo, orienten la actuación cívica, social, educativa y política.

b) Es necesario un mayor diálogo entre el pensamiento religioso y el secular – en todos los ámbitos, tanto a través de interlocutores reconocidos socialmente y ante el Estado como de la ciudadanía en general- encaminado a sentar los principios básicos para una convivencia en la que ambos se sientan a la vez incluidos socialmente, y libres para el ejercicio de una pluralidad constructiva.

c) Es necesario que sea el pensamiento ortodoxo de cada religión el que convenza a sus propios creyentes y con sus propios argumentos de la necesidad de adoptar un código ético que respete la vida, propia y del otro. Ellos primordialmente están capacitados para ser reconocidos en una primera instancia como interlocutores válidos por aquellos que utilizan las creencias como justificante para sus actos criminales. Es necesario generar y/o traer a España pensamiento teológico a favor de la paz para contrarrestar la divulgación en los lugares de culto de teologías a favor de la violencia.

Estas tres conclusiones nos invitaban a generar una agenda de trabajo, cuyo primer paso lo constituye esta Declaración de Marzo, concebida como primer paso que inicie los trabajos conducentes a un acuerdo de mínimos éticos comunes y compartidos por el pensamiento laico y las diferentes religiones de notorio arraigo españolas (musulmanes, católicos, judíos, protestantes, y ortodoxos) que pudiera servir así de referente para el conjunto de la sociedad y con la que ésta se sintiera comprometida.

En palabras clave, las características que otorgan carácter distintivo a esta Declaración de Marzo frente a otras que tienen lugar en nuestro país son:
 

 

QUÉ BUSCAMOS

 

 

QUÉ NO PERSEGUIMOS

 

SENTAR BASES PARA UN PACTO CÍVICO DE CONVIVENCIA

 

SÓLO UN CONGRESO O FORO DE REFLEXION

 

 

PACTO / COMPROMISO PARA LA SOSTENIBILIDAD SOCIAL

 

UN PACTO SOBRE MIGRACIÓN

UN PACTO SOBRE DIALOGO INTERRELIGIOSO

 

 

UN PACTO DESDE LA REALIDAD DE NUESTRO PAÍS

 

 

UN PACTO INTERNACIONAL (EUROPEO O EXTERIOR)

 

HECHO POR  Y PARA CIUDADANOS DE HECHO Y DE DERECHO EN NUESTRO PAÍS

 

 

UN PACTO CON INTERLOCUTORES EXTRANJEROS

 

CON INTERLOCUTORES ACREDITADOS FRENTE AL ESTADO Y A SUS RESPECTIVAS CONFESIONES/P. LAICO

 

 

HECHO POR REPRESENTANTES DEL PENSAMIENTO PERIFÉRICO DE CADA UNA DE LAS CONFESIONES

 

UN PACTO INSTITUYENTE  

 

UN PACTO DEFINITIVO

 

 

DE CARÁCTER ÉTICO PREVENTIVO,  REFERENCIA PARA EL FUTURO

 

 

DE CARÁCTER NORMATIVO

Hemos seguido con interés iniciativas / foros celebrados en España en los últimos meses, y eso nos ha reafirmado en la necesidad de que seamos los mismos ciudadanos de hecho o de derecho que vivimos en este país, quienes, centrados en nuestra propia realidad y con nuestros propios representantes e interlocutores, superemos la fase meramente reflexivo-simbólica de las iniciativas y tratemos de dotarnos de los instrumentos, procesos y contenidos necesarios para construirnos en convivencia sean cuales sean los cambios socio-políticos que transformen nuestra sociedad. Sin desechar la experiencia recogida en países vecinos, nuestro país debe afrontar la necesidad de ser pionero en la resolución de su propia convivencia.