DECLARACIÓN DE MARZO


PREÁMBULO

El 11 de marzo de 2004 será recordado por las presentes y futuras generaciones como uno de los momentos de expresión máxima de la sinrazón del terrorismo, cuyo propósito, entre otros, era el de socavar la resistencia moral de toda la ciudadanía. En respuesta a ello, los colectivos y personas abajo firmantes asumimos con convicción firme, voluntad de trabajo y generosidad nuestro deber cívico de elevar una voz viva y activa en nuestra sociedad, comprometida con la construcción y la cooperación social. Nos proponemos con ello transformar tanto dolor en la historia del valor de toda una sociedad que se esfuerza en conseguir un proyecto de convivencia desde la pluralidad y el máximo respeto mutuo.

En honor de todos aquellos que a causa de la violencia y la sinrazón perdieron su vida, su salud, sus seres queridos... y vieron truncados sus proyectos personales y familiares, y de aquellos que nos precedieron en la búsqueda de un proyecto común de sociedad abierta, democrática y pacificada; conscientes de nuestros derechos, pero ahora más que nunca de nuestros deberes como ciudadanos,
nos adherimos a la siguiente declaración quienes de una u otra manera representamos formas de pensamiento religioso y laico con el único propósito de lograr un compromiso de armonía social y cultural que sirva de referencia para nuestro país. Invitamos a su vez a todos nuestros conciudadanos de hecho y de derecho a sumarse a ella en la confianza de que ayude a la concordia y al progreso de los valores éticos universales y contribuya a una mayor justicia en pro del bien común.

POR ELLO Y PARA ELLO:

1.
Asumimos como propios los valores contenidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Constitución Española referidos al derecho fundamental de todo ser humano a la vida, a la integridad física y moral, así como a la consecución de las condiciones para que la libertad e igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas, permitiendo el libre desarrollo de su personalidad y dignidad, y la solidaridad entre todo ser humano.

2. Manifestamos la más firme c
ondena de la violencia en cualquiera de sus expresiones o modalidades, sea quien fuere el que la practique y cualquiera que sea su origen, incluyendo en ella la intemperancia verbal, las recriminaciones mutuas, el lenguaje hiriente u ofensivo que de cualquier manera contribuya o estimule la sospecha, la discriminación o la confrontación.

3. Expresamos nuestra voluntad irrevocable de
construir la convivencia desde el respeto cívico, conscientes de que sólo una sociedad reconciliada puede desarrollar procesos de diálogo desde la pluralidad.

4. Elegimos
reforzar la confianza mutua, el respeto, la transparencia, el valor y la generosidad en todas nuestras actuaciones.

5.
Creemos en el poder de la palabra y en la importancia y necesidad de la acción cívica como instrumentos para denunciar y derribar toda estructura o pensamiento que se levante para la opresión de las personas, cualquiera que sea su situación.

6. Proponemos
profundizar en los mecanismos de diálogo, consenso y encuentro, reforzando el uso de un lenguaje de respeto mutuo, de tolerancia, de consideración por las ideas ajenas, de supremo aprecio por la vida y la dignidad del ser humano.

7.
Reconocemos el valor de las éticas establecidas desde fundamentaciones diversas, seculares o religiosas, que respetan la autonomía de las conciencias, que buscan cohesionar las sociedades y ofrecen vías no-violentas para construir comunidades más justas.

8. Nos comprometemos a elaborar y asumir un
consenso ético y cívico construido a partir de los valores humanos, criterios y actitudes fundamentales presentes en las diferentes tradiciones religiosas y ético-filosóficas que coexisten en nuestra sociedad.

9. Declaramos nuestra firme voluntad de contribuir a la resolución de los conflictos de la manera más justa posible, ejerciendo el autocontrol y el
uso éticamente orientado de todas las libertades en pro del bien común.

10. Nos comprometemos a
desarrollar líneas de trabajo en común y con nuestras respectivas comunidades para fortalecer las condiciones necesarias para la convivencia y dar cumplimiento práctico en todas sus dimensiones a este pacto, así como para erradicar en nuestros ámbitos de relación todo comportamiento contrario a los principios aquí expuestos.

En la certeza de que no erramos al dar este paso de unidad en la pluralidad, suscribimos esta declaración e invitamos a otros a sumarse a este compromiso de responsabilidad, convivencia y esperanza en aras de un futuro mejor.


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